El gobierno francés lanzó una dura ofensiva contra el nuevo acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, calificándolo como una rendición frente a la coacción económica de Washington.
Un día después de que se anunciara el pacto, el primer ministro François Bayrou lo describió como “un día oscuro” para Europa y pidió represalias arancelarias inmediatas.
“Es un día oscuro cuando una alianza de pueblos libres… decide someterse“, escribió Bayrou en una declaración oficial. El acuerdo impone aranceles del 15 % a las exportaciones europeas, mientras que reduce barreras para productos estadounidenses que ingresen al mercado europeo.
Macron en silencio, pero su gabinete arremete
Aunque el presidente Emmanuel Macron aún no se pronuncia públicamente sobre el pacto, los ataques más fuertes provinieron de miembros clave de su gobierno, alineados con su política exterior cada vez más crítica hacia Estados Unidos.
Benjamin Haddad, ministro francés de Asuntos Europeos, acusó a Washington de implementar una “táctica depredadora” y propuso que la Unión Europea grave los servicios digitales estadounidenses o incluso excluya a las Big Tech de contratos públicos en suelo europeo.
“El libre comercio que nos ha unido desde la Segunda Guerra Mundial está siendo despreciado por EE.UU.. O reaccionamos ya, o seremos aniquilados“, sentenció Haddad.
Trump y Von der Leyen cierran el acuerdo en Escocia
El pacto fue sellado el domingo en el campo de golf del expresidente Donald Trump, en Escocia, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Ambos líderes destacaron que se trataba de “la mayor relación económica del planeta”, con un volumen comercial cercano a los 2 billones de dólares anuales.
No obstante, Francia venía liderando una cruzada en Bruselas para oponerse al acuerdo, especialmente tras las amenazas previas de Trump de imponer aranceles del 30 % a Europa. Finalmente, la mayoría de los países miembros optó por evitar el conflicto.
“Von der Leyen cedió a la presión de la mayoría que no desea enfrentamientos con EE.UU.”, opinó el exembajador Gérard Araud.
Europa pierde terreno; Francia, aún más
El nuevo arancel del 15 % marca un retroceso, cuando Europa negociaba apenas semanas atrás una tasa máxima del 10 %. Aunque el acuerdo alivia la presión sobre la industria automotriz alemana —como Volkswagen o Mercedes-Benz, que evitan un castigo del 25 %—, otras industrias no corrieron con la misma suerte.
En el caso francés, sectores emblemáticos como el vino, el coñac y el champán enfrentan nuevos obstáculos. Estas bebidas representan casi la mitad de las exportaciones europeas a Estados Unidos en ese rubro.
La Federación de Exportadores de Vinos y Licores Franceses advirtió sobre una posible “conmoción extremadamente violenta” si no se concede una exención.
Airbus, con sede en Toulouse, sí fue excluida de los nuevos gravámenes, lo que también beneficia indirectamente a Boeing, su principal competidor.
Impacto económico y político
Según la Wine & Spirits Wholesalers of America, el nuevo arancel podría costar 2.500 millones de dólares a las empresas estadounidenses y poner en riesgo más de 17.000 empleos.
El acuerdo, lejos de traer estabilidad, ha abierto una grieta profunda entre Francia y sus aliados europeos, y podría suponer una nueva era de tensión transatlántica.